---------- Mirael ----------
– ¡No, no y no! – Dije. Shujai acababa de comentarme sobre su pequeño encuentro con ese sujeto llamado "Jet". Y necesitábamos el dinero, no lo iba a negar; pero que Shu fuese con un extraño a correr peligro no era una opción.
– ¡Por favor! Sabes que lo necesitamos, además: no estaré desprotegida. Llevaré a Neftis conmigo. – Me dijo.
– Mi respuesta sigue siendo no. No me perdonaría que algo te ocurriese, y… tengo miedo de perderte de nuevo… – Dije, esperando que se decidiera a no ir, pero para desgracia mía Set agregó:
– Eso no considera un problema: mañana no tienes trabajo que hacer, así que puedes acompañarla. – Resignado levanté la mirada hacia él, y luego hacia Shu, para decir:
– Supongo que es cierto… de acuerdo. –
Tras esto comimos, y nos sentamos a jugar un rato, mientras Set y Neftis charlaban apaciblemente, provocándome alegría en ver ese repentino ambiente familiar que se había formado.
La mañana llegó cuando menos nos dimos cuenta. Nos levantamos, y desayunamos las sobras de la noche anterior.
– Es posible que, si tenemos suerte, – dijo Shu – no vuelva a escasear el dinero. –
Tomados de la mano, caminamos en la dirección que indicaba el papel, pasando por todas las casas hechas de ese firme metal, del que estaba compuesto casi todo, y llegamos a un Trans-Server, donde ingresamos las coordenadas que deberían dejarnos a pocos metros del lugar.
Estábamos en la parte norte de la ciudad, donde caminamos unas cuantas calles, llegamos a nuestro destino.
---------- Shujai ----------
– No queda lejos, gracias a los Trans-Servers – Dije sonriendo a Mirael, al ver el enorme edificio que yacía delante nuestro, con grandes portones que dejaban ver en el interior un montón de personas trabajando apaciblemente con maquinaria pesada, arreglando diferentes tipos de vehículos, mientras charlaban animadamente entre ellos sobre tantos diversos temas que era imposible entender nada, excepto el buen humor que todos portaban.
Entramos dudando en un principio, pero instantáneamente un sujeto se acercó a nosotros sonriendo y dijo:
– ¡Bienvenidos! – Hizo una pequeña reverencia antes de continuar. – ¿Deseaban algo? ¿O quizás busquen a alguien? ¿Qué desean? –
– Sí. – Dijo Mir, casi al instante. – Un hombre llamado Jet. ¿Lo conocen? –
– ¿Buscan al jefe? ¡Perfecto! Sólo denme un momento, ¿de acuerdo? Ahora mismo lo traigo. – Dijo, y en una velocidad impresionante desapareció tras una puerta, para volver en menos de un minuto con el sujeto que había visto ayer.
En ese momento, pude notar mucho mejor su aspecto físico que en el día anterior. Pude ver una amplia sonrisa calmada que se mostraba en su rostro, apenas cubierto con un cabello medianamente largo, de color pelirrojo. Sus ojos, que luego descubriría que eran verdes, estaban cubiertos por unos visores del mismo color, que le cubrían la mitad de la cara.
– Veo que viniste, genial. – Su sonrisa apacible no mostraba ninguna expresión de descontento, y cuando se fijó en Mir simplemente dijo – ¿Quién es este chico? – Todavía bastante apacible.
– Mirael, mi novio. – Mirael me tomó la mano cuando dije esto, bastante seguro de sí mismo.
– Eres directa, eso me gusta. – Dijo, y asintió con la cabeza hacia mí, para luego mirar a Mir con decisión y añadir – ¿También quieres trabajar aquí? –
– No, yo no. Sólo vinimos por ella. – Respondió él, con un tono frío, pero que no mostraba ninguna desconfianza ya, hacia nuestro servidor.
– De acuerdo. – Dijo Jet, sin mostrar ni alegría ni descontento, sino sólo aceptación, ante las palabras de Mir. Luego me miró y dijo. – Jovencita, sígueme para que veas el lugar, y luego te tomaré los datos si quieres finalmente trabajar en el lugar. – Y sin mirarme más, con paso bastante decidido, siguió hacia una puerta, para abrirla y señalarme que debía pasar.
– Yo te esperaré aquí. – Dijo Mir, quien había encontrado bastante interés en algunos objetos que encontró por el suelo, para luego concentrarse en tratar de apilarlos en orden, nuevamente actuando como un niño.
Jet me llevó a diferentes habitaciones, en las cuales se veían diferentes trabajos, desde el más simple hasta el más complejo, siendo que en cada cual, se detenía para hacer una labor respecto a la misma, en forma de ejemplo. Las cosas variaban desde el acomodo y anotado de instrumentos, cajas y papeles que llegaran, hasta el más complejo sistema de maquinaria en reparación. Me dijo que por supuesto, dependiendo a la especialización que decidiera tomar, los primeros meses serían de orientación para aprender perfectamente las acciones a tomar en cada situación.
Cada una de las tareas mostraba su propia complejidad, pero a la vez todas parecían ser entretenidas, ya que se requería un exceso de atención para las mismas. Sin embargo, fue una de todas ellas, la que más me llamó la atención, que vi cuando llegamos a una habitación que tenía una puerta con un cartel colgado indicando la palabra "Hospital".
– Este es el hospital del taller. – Dijo él señalando el cartel, como indicando la obviedad en el asunto.
– Para tener su propio hospital… – Dije, con un tono un tanto sombrío, aunque sin darme cuenta de ello. – El trabajo debe ser muy peligroso. –
– Te equivocas. Estás malentendiendo lo que hay allí dentro. – Respondió, y abrió la puerta, dejando al descubierto una enorme sala llena de reploids en mal funcionamiento. – Aquí curamos a los reploids que sufrieron algún tipo de daño. – Se acercó uno de ellos entonces, sonriendo calmadamente y al mirarlo a los ojos le dijo – Hola. Mi nombre es Jet. ¿Dónde te duele? – El reploid se señaló bastante tímido su brazo, y Jet, tras asentir manteniendo esa sonrisa casi paternal, "curó" la "herida" del reploid en cuestión, lenta y delicadamente.
Observé con completa atención cada uno de los movimientos de Jet durante ese tiempo. Sus manos se movían delicadamente, tratando que el reploid sintiera el menor dolor posible, mientras reparaba las zonas dañadas con una destreza impresionante.
– G-gracias… – Dijo el reploid, cuando Jet terminó todo esto, y Jet sólo se limitó a asentir, para luego volver a mirarme.
Me sentí tentada a comentar sobre el asunto, pero antes de poder decir nada, un intenso grito de Mirael me quitó la concentración y, ambos, Jet y yo, fuimos corriendo al salón de entrada, sólo para encontrarnos con la figura de Mirael, fusionado con Set y en posición de batalla, apuntando a una mujer de aspecto reploid, que lo miraba con desdén.
– ¡Espera! ¡No ataques! – repetía Shadow una y otra vez, interponiéndose entre ambos.
– Me parece que deberías aprender a tener un poco de discreción – Dijo ella, y señaló a los empleados de Jet, que miraban asustados.
– ¡Ya basta! – Gritó repentinamente Jet, con una completa firmeza, para luego avanzar hacia donde ellos se encontraban. – Gente, esto queda entre nosotros. Aquel que diga una sola palabra, que sepa que estaría poniendo en riesgo su vida y la de su familia a una completa desaparición. En tanto a ustedes, – dijo señalando a Mir, Shadow, y la mujer, – Los quiero en mi oficina en este preciso instante, y no voy a tolerar un no por respuesta. – para luego entrar por una puerta, donde todos, incluyendo a Mir y a mí, entramos al siguiente momento con una sensación de obligación impresionante.
Jet, sentado tras un escritorio y con las manos cruzadas delante de su cara, nos invitó a sentarnos en las sillas de madera que estaban delante del mismo.
– ¿Se puede saber qué se supone que hacían? – Su voz sonaba molesta, pero los gestos de su cara eran intangibles, pero estrictos.
– Yo… – comenzó a decir Mirael, pero Jet lo interrumpió casi al instante.
– Tú, apuntaste tu arma contra una gran amiga mía, dentro de mi territorio. Y para empeorar, lo hiciste en público. – Su voz tras ese punto empezó a mostrar simple frialdad, sin una pizca de emotividad. – ¿Qué harías si yo te delatara en este momento? – Señaló el teléfono que estaba delante de él. – Serías perseguido, ¿cierto?... Y por la expresión de tu cara puedo intuir que no sería la primera vez. – Era cierto. La cara de Mirael mostraba nerviosismo. Se mordía los labios, intentando contenerse de gritar y salir corriendo, pero se calmó tras unos segundos, pues tomé su mano. Jet suspiró casi al instante, y luego dijo: – No tengo intenciones de decir nada, no se preocupen. Sin embargo, quiero que estén conscientes del peligro que representa usar un biometal en público; además de que, ese biometal que usaste no es ninguno de los que yo tengo conocimiento, y supongo que sabrás que esas cosas son en extremo raras, siendo que en teoría sólo hay siete; de los cuales seis tiene Legion, y uno lo tiene Cobalt, aquí presente. – Carraspeó unos momentos, tiempo en el que miré a la mujer con intención de saludarla, pero que no fue posible puesto que ella ni siquiera desvió un poco la mirada. – Bien… tengo mucha intriga en saber de dónde sacaron esos biometales, y supongo que tenemos suficiente tiempo libre como para que me cuenten todo a detalle. – Su cara mostraba claramente que no iba a aceptar una negativa, así que Mir y yo comenzamos a contar todo. Desde el momento en que podíamos recordar, viviendo en ese laboratorio; cuándo nos encontramos, qué hicimos desde entonces, y cómo decidimos escapar del lugar.
Al terminar, Jet comenzó a interrogar a Cobalt, mientras examinaba a Shadow, quien con nerviosismo intentaba mantener la calma ante la minuciosa revisión de Jet, el cuál parecía además estar concentrado en sus pensamientos mientras lo reparaba.
Cuando esto fue terminado, Jet volvió a sentarse en su escritorio, esperó un momento con la cabeza gacha y comenzó a decir:
– Escuchen: esta situación es muy complicada. – Por alguna razón, la poca calma que había en la habitación se descartó tras decir esas palabras, como si fuese una premonición de que algo horrible estaba a punto de suceder; y sin embargo, Jet seguía con su cara tan impasible como de costumbre, tal vez indicando que ya había analizado todo. – Ahora mismo es muy probable que no tenga tiempo para explicarles todo, además de que necesito investigar varias cosas, pues por ahora sólo puedo tener suposiciones, y si quiero tomar acción, puede que no me sirvan de mucho… De momento sólo es necesario que a toda costa eviten que vean sus poderes, y voy a necesitar el apoyo de todos. Cobalt, irás esta noche a la ubicación de donde ellos vienen. Mirael: ¿Puedes venir mañana? –
– No. Tengo trabajo. – Dijo Mirael, respondiendo, mostrando algo de molestia en su voz. – Legion necesita mi poder. – Un gesto de sorpresa inundó la cara de Jet. Era la primera vez que lo veía actuar de manera sorprendida.
– ¿Ellos han visto tu poder? –
– No, no lo han visto. Pensándolo bien, no es que lo haya ocultado del todo, pero nadie jamás ha llegado a verme mientras lo uso. – La cara de Jet inmediatamente recuperó su habitual gesto indescifrable, y luego añadió:
– Por sobre todas las cosas, no dejes que ellos sepan del biometal. –
– No entiendo qué razón hay. –
– Simplemente velo de la siguiente forma. Te persiguieron durante tanto tiempo, pero tú lograste ocultarte… aparentemente por casualidad, ya que dada tu actitud no parece que estés consciente del peligro que corres. ¿Qué pasaría si te descubrieran? Te atacarían y te llevarían de nuevo al laboratorio. –
– … – La mirada de Mir descendió, y traté de tomar nuevamente su mano, pero esta vez la esquivó sin darse cuenta, así que no insistí.
– ¿Cuándo podrás volver? – Dijo Jet, esperando una fecha exacta, pero Mirael, explotó en ese momento:
– ¡Ya basta! – Se levantó de un golpe – ¡He sido paciente hasta ahora con este juego repentino, pero no entiendo absolutamente nada de lo que pasa! ¡O me lo explican o me iré! –
– Lo que ocurre, – Dijo Jet, sin perder en absoluto la compostura. – es que se nos ha presentado un individuo que porta un biometal aparentemente fuera de la lista de los pocos y extraños conocidos; causando muchas incógnitas. Por mi parte , puedo decirte que no entiendo del to… – No pudo continuar la frase, puesto que fue interrumpido por Cobalt:
– Ya vete. – Dijo, totalmente ofuscada, con voz de desprecio. – Si es lo que quieres, simplemente vete. – Mir entonces se miró directamente hacia la puerta, pero Jet dijo:
– Sí; pueden irse. Pero: ¿Cuánto tiempo sobrevivirán realmente? – Mir volvió a mirar a Jet, esta vez con mucha rabia en sus ojos. – Tarde o temprano los van a encontrar, – añadió luego – y con lo que pasó con Shadow, no creo que falte demasiado para que comiencen las sospechas. – Mir volvió a mirar a la puerta, pensativo. – Shujai, te veré mañana. ¿De acuerdo? – Mirael entonces me tomó de la mano y me instó a dirigirme hacia la puerta, pero yo me solté, miré a Jet y dije:
– Sí, puedes contar conmigo. – Miré a Mirael, que por un segundo me observó sorprendido, pero luego miró a Jet diciendo:
– Está bien… vendré pasado mañana. – Para luego salir de la habitación. Yo me despedí y lo seguí.
---------- Mirael ----------
No dijimos una sola palabra en el camino de regreso, pero Shu parecía emocionada, quizás por su nuevo trabajo. Yo, por mi parte, estaba haciendo mi mayor esfuerzo por evitar romper mi tranquilidad y mostrar la emoción necesaria en esa situación, puesto que por un lado sabía que Shu estaba muy feliz por esto. Para empeorar las cosas, algo que no esperábamos aconteció cuando llegamos a casa:
– ¡La puerta! – Dije yo, corriendo hacia la puerta de nuestro hogar velozmente, y seguido por Shu, cuando vimos que estaba abierta de par en par, con la cerradura claramente forzada.
– Debemos tener cuidado. – Dijo Shu, mientras me seguía para entrar a la casa, donde tomó el primer jarrón que encontró, en tanto yo tomé una escoba que casualmente habíamos dejado en la entrada. Sin embargo, dejamos ambas cosas poco después de ello, cuando vimos a la persona que allí se encontraba.
– ¡Tú! – Dije yo, y sin pensarlo tomé a Set, en tanto Shu tomó a Neftis, y ambos dijimos al unísono las palabras "Rock ON!", para transformarnos.
Estuvo bueno, no hay mucho que decir, asi que esperando el proximo capitulo...
¡Saludos!